Esta actividad espiritual provee una excelente oportunidad para estimular a las damas de la iglesia para que fortalezcan su vida de oración. Una cosa es ser una mujer que ora y otra cosa es ser “una mujer de oración”. Cuando la oración es un hábito, una parte importante de nuestra vida como mujeres tenemos la gran bendición de experimentar los extraordinarios resultados que se derivan de tener el canal de comunicación abierto constantemente con el cielo. Revisa el contenido del programa y anímate a realizarlo en tu iglesia.

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