Una noche de invierno, en un pequeño pueblo de Alemania, una madre le contó a su hijo la historia de cómo Dios usó a los cuervos para suplir las necesidades de su siervo Elías junto al arroyo de Querit. Estaban sentados en un cuarto frío con una mesa vacía, sin ninguna clase de alimentos. Antes de acostarse, el hijo preguntó si no podrían dejar la puerta abierta para que entraran los cuervos de Dios. El tenía la seguridad de que estarían ya en camino hacia la casa.

Un oficial de la municipalidad pasando por la calle, observó la puerta abierta y entró para preguntar qué sucedía. Cuando la madre le dijo de la petición de su hijo, el caballero respondió: “Yo seré el cuervo de Dios”. En seguida alivió sus apremiantes necesidades y la fe del hijo quedó ampliamente confirmada y recompensada.

¿Cómo está tu fe? ¿Estás afrontando dificultades financieras, espirituales, o de cualquier índole? Los cuervos de Dios pueden llegar a tu hogar para suplir lo que necesitas pero necesitas confiar en Dios y en sus promesas. La historia de Elías y la de esta familia en Alemania es una prueba de lo que Dios puede hacer. ¿Creen que podría sucederte a ti también?