Creo sin temor a equivocarme que a la gran mayoría de las mujeres nos encantan las flores. Algunas son tan apasionadas que llenan cada rincón de la casa con flores ya sean naturales o artificiales. Es frecuente notar que entre los regalos que se le hacen a las damas casi siempre los chocolates, los perfumes y las flores están presentes.

 

 

 

Personalmente me siento muy atraída por las flores, no tal vez con tanta intensidad como otras damas, pero las disfruto y me gusta verlas en mi jardín. Este año al llegar la primavera hemos tenido una hermosa floración de rosas, tulipanes, lirios, camelias y begonias. Por todas partes en el jardín hay algo que nos recuerda la obra creadora de Dios. Pero, no fue así hace unos cinco años atrás. Mi esposo con frecuencia decía que algún día quería mirar por la ventana de la cocina y ver un paisaje bonito. Tuvimos que dedicarle muchas horas de trabajo al jardín y crear áreas que nos permitieran disfrutar del terreno. Hoy al mirar los resultados de nuestro trabajo agradecemos a Dios por bendecirnos con este lugar desde donde podemos disfrutar parte de lo que Dios ha creado para nuestra alegría y bienestar.

Queremos compartir con ustedes algunas de esas hermosas áreas que hemos creado para nuestro deleite y el de nuestros amigos.

 

 

 

 

 

Rosas anaranjadas

 

 

 

Lirios azules

 

 

 

 

 

¡Bienvenidos a nuestro Jardín de Oración!